18 Mayo 2013
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MAS SALUD & VIDA

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¿Problemas de memoria?

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    “¿Dónde dejé mis llaves?” “¿A quién tenía que llamar?” o “¿Qué quise decir con esta nota llena de garabatos?” son algunas de las lagunas incidentales que suelen tener las personas en algún momento del día, expresan James Gormley y Shari Lieberman en “Potencia mental” (Nowtilus, 2007).
    Indican que estas se pueden presentar a cualquier edad y, contrario a lo que se piensa, no siempre denotan patologías como el Alzheimer o demencia, en el caso de  adultos mayores o ancianos.
    En “¿Dónde he puesto las llaves?” (Paidós Ibérica, 2007), Janet Fogler y Lynn Stern explican que son el resultado de cambios normales en la estructura y el funcionamiento del cerebro, asociados al envejecimiento; y, de acuerdo con Pedro Comprés, psiquiatra del Centro Médico Doctor Ovalles, su manifestación puede indicar que es tiempo de hacer algunos cambios a su estilo de vida.
    Trastornos
    “Existen trastornos habituales y tratables que pueden provocar fallos de memoria y demás problemas relacionados”, expresan Aaron Nelson y  Susan Gilbert en “Memoria: todo lo que necesitas para no olvidarte de las cosas” (Paidós Ibérica, 2008).
    Unos de estos trastornos pueden afectarle a  casi cualquier edad, como la depresión, el alcoholismo, el insomnio o la toxicomanía, y otros van aumentando a medida que se envejece, como la hipertensión, la hipercolesterolemia, las enfermedades tiroideas y la apnea obstructiva del sueño.
    Por eso los autores recomiendan que cuide de sus hábitos y se preocupe por recibir el tratamiento adecuado para sus dolencias físicas y psicológicas, ya que, externan: “Lo que es bueno para su salud es bueno para su memoria”.
    Comprés agrega que también es importante que adapte a su rutina prácticas y ejercicios mentales. 
    ¿CUÁNDO IR AL MÉDICO?
    Es normal que la falta de memoria afecte su grado de concentración, rapidez para procesar la información, eficacia para almacenar recuerdos o la facilidad con la que accede a estos Pero mientras se asocie a un declive fisiológico, estos síntomas que se derivan de ella no serán tan graves como para interferir signifcativamente en su capacidad laboral, indican Aaron Nelson y Susan Gilbert en “Memoria: todo lo que necesitas para no olvidarte de las cosas” (Paidós Ibérica, 2008) . En cambio, si esta pérdida afecta con frecuencia en su memoria reciente y empeora después de los 60, el psiquiatra del Centro Médico Doctor Ovalles, Pedro Comprés, le exhorta a consultarse con un especialista.
    Prácticas que le ayudan a recordar 
    Mejorar la memoria no es solo para personas distraídas o mayores que desean evitar un momento bochornoso. También es útil para estudiantes y profesionales, sobre todo doctores y actores,  ya que mejora considerablemente su locución y les ayuda a potenciar sus habilidades.
    Según “El don de la palabra: hablar para convencer” (Ediciones Paraninfo, S.A., 2006), de Isidro Muñoz, esta capacidad, como toda característica humana, requiere de entrenamiento, si se desea sacarle el mayor rendimiento.
    Aquí algunos recursos y prácticas que pueden ayudarle a lograr este objetivo:
    Métodos
    Muñoz sugiere que si tiene una mente gráfica, le dé imágenes en lugar de datos para recordar. Dice: “Su mente recordará mejor estas fotos mentales simpáticas que ha construido. Para aumentar la memoria asocie datos o palabras con imágenes de forma divertida o grotesca”.
    Expresa que las reglas de asociación mental también funcionan. Si relaciona siglas o números con palabras, frases ingeniosas o con fechas muy conocidas, dice, le resultará sencillo recordarlas en todo momento.
    Indica, además, que esta coordinación de palabras es útil para enriquecer el vocabulario.
    Si le interesa ejercitar su locución, le aconseja adaptar la técnica de repetición en voz alta. En esta, explica el especialista, empleará el oído y la vista, haciendo que ambos sentidos recojan la información una y otra vez.
    Mientras que en “Grupos de debate para mayores” (Narcea, 2002) María Limón y Juan Crespco comentan que hacer actividades y ejercicios diarios, como sacar cuentas, leer, escribir, dibujar; realizar crucigramas y jugar dominó, cartas o ajedrez, estimulan las capacidades mentales e influyen positivamente en la memoria.
    Por su parte, Pedro Comprés, psiquiatra del Centro Médico Doctor Ovalles, sugiere adaptar estos ejercicios a la rutina antes que tomar medicamentos no recetados; estos pueden tener efectos adversos a la salud.
    RUTINAS PARA EL DÍA A DÍA
    De las alternativas que  existen para memorizar de manera eficaz, Aaron Nelson y Susan Gilbert de “Memoria: todo lo que necesitas para no olvidarte de las cosas”(Paidós Ibérica, 2008) recomiendan:
    EJERCICIO FÍSICO O AERÓBICO. Con practicar algún deporte entre 30 y 45 minutos al día, al menos cuatro días por semana, contribuye a la plasticidad cortical y la capacidad del cerebro para crear nuevas neuronas.
    DORMIR LO NECESARIO. Un descanso de calidad y con una duración suficiente es básico para ayudar a que su cerebro asimile nuevos conocimientos, una de las claves del funcionamiento de la memoria a largo plazo.
    CONTROLAR EL ESTRÉS.  En cantidades moderadas, el estrés puede incrementar la función cognitiva, ya que le hace tener una mayor atención y permite que se concentre mejor al realizar sus tareas.
    Por el contrario, demasiado estrés anula esta  capacidad y, poco a poco, conduce a una verdadera degeneración de la función cognitiva.
    REDUCIR AL MÍNIMO LAS ACTIVIDADES PASIVAS. Según estudios, las personas que pasan intérvalos largos en actividades pasivas, como ver la televisión, padecen de peor salud física y cognitiva.
     

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