Fueron presentados a la prensa Kenny Miguel Rodríguez Durán, Ayendy Balbuena (Negro), Andrés Martínez (El Mono) y Luis Dalenio Vargas Lantigua (Luisito). Se informó que Marcos Joel Peña, supuesto cabecilla del grupo, está prófugo al igual que un tal Carlitos (El Haitiano).
"Ese hombre, Andrés, era una persona que conocía bien a mi madre, porque ella se daba a querer. Imagínate que mi madre se levantaba y salía a barrer el frente y conversaba con todos los muchachos en el barrio. Mi familia, al igual que yo, estamos totalmente en shock y viendo como una persona del barrio tiene el valor de matar a un vecino", observó Diloné.
Las autoridades dijeron que los detenidos admitieron que penetraron a la vivienda y mataron a Ana Estela Diloné para robarle. Dijeron que cargaron con RD$55 mil y varias joyas que luego vendieron, repartiéndose todo entre los seis.
“Como producto de la venta de las prendas robadas los detenidos hicieron 53,500 pesos y explicaron además que las mismas fueron vendidas en la Calle del Sol con 30 de Marzo”, explicó el coronel Lorenzo Morillo, vocero de la Policía Nacional en la zona Norte.
Se repartieron el dinero de la siguiente manera: a Ayendy le tocaron RD$11,000, con lo que se compró una motocicleta, y otros RD$8 mil (la motocicleta fue retenida); a Luis Dalenio, RD$7,500; a Kenny, RD$8,000, y Andrés, RD$ 8,000. “El dinero restante se lo distribuyeron entre ellos”, indicó Morillo.
Morillo dijo que uno de los detenidos apuntó que días antes tres de ellos habían penetrado a la vivienda de la víctima y le habían sustraído un inversor con cuatro baterías.
Ana Estela Diloné, de 75 años, fue encontrada estrangulada, maniatada y amordazada en su residencia de la calle Anselmo Copelo 216C, del sector La Joya. Los asesinos dejaron en el lugar de los hechos guantes, tijeras y zapatos.
La fiscal de Santiago, Luisa Liranzo, informó que solicitará medida de coerción en contra de los apresados, mientras el jefe del Comando Norte de la Policía, general Héctor García Cuevas, apuntó que fue fácil encontrar las evidencias de los supuestos asesinos, porque la investigación llenó un protocolo correcto y que los delincuentes también dejaron muchas huellas en la escena del crimen.
Un sepelio triste y muy emotivo
Una caravana de carros acompañó al expelotero de Grandes Ligas y de las Águilas Cibaeñas Miguel-Guelo-Diloné para decirle adiós a su madre, la señora Ana Estela Diloné, cuyo cadáver fue sepultado ayer en la tarde en el cementerio de El Ingenio.
La fanaticada de las Águilas Cibaeñas, familiares y amigos de la familia Diloné dieron muestras de solidaridad durante el velatorio de la señora Diloné, asesinada en la madrugada del sábado por un grupo de delincuentes.
Doña Estela, como le decían todos sus vecinos, fue una señora muy amable y servicial y nunca tuvo problemas con sus vecinos durante los 40 años que tenía residiendo en la casa de la calle Anselmo Copello, donde murió.
Durante el velatorio, en la Funeraria Blandino, se realizó una misa de cuerpo presente oficiada por Fray Eduardo de la parroquia San José, donde se realizarán las misas de nueve días a las 6 de la tarde.
Su sobrino Rafael Diloné dio las gracias a nombre de la familia y dijo que su tía había pedido dos deseos para cuando muriera: que la enterraran junto a su madre y que un conjunto típico acompañara su cuerpo hasta la tumba.
“De estos dos deseos, solo podemos cumplirte uno tía, te estamos enterrando junto a tu adorada madre, pero lo del conjunto típico no va a ser posible por el dolor que sentimos y por la muerte tan cruel que tuviste y que no merecías”, dijo el sobrino de Ana Estela, Rafael Diloné.




